NEREA_LOPEZ_ Expertos AuralArtículo escrito por Nuria Álvarez y Nerea López, Técnicos Superiores en Audiología Protésica y audioprotesistas del Centro Auditivo Aural de Ourense.

 

El oído es uno de los sentidos más complejos, y que mayores beneficios aporta a nuestra vida. Nos ayuda a comunicarnos y a conectarnos con el entorno, evitando así el aislamiento y el deterioro cognitivo derivado, en gran parte, de la deprivación auditiva.

En este artículo os daremos algunos datos curiosos sobre este órgano tan complejo y al mismo tiempo apasionante.

Curiosidades sobre el oído humano

1La curiosa forma de la oreja no es una casualidad

Nuestro pabellón auditivo está formado por varios pliegues, todos ellos necesarios para proteger al conducto auditivo. Además, sirven para orientar y dirigir las ondas sonoras hacia el tímpano.

El tamaño de la oreja (además del de la nariz) nunca deja de aumentar. Esto se debe a que con la edad perdemos parte de nuestra función auditiva, y la oreja se hace más grande para captar mejor las ondas sonoras. Es por esto que la gente mayor suele tener orejas grandes.

La curiosa forma de la oreja no es una casualidad

2. La cera protege nuestros oídos

El cerumen que se genera en el interior del conducto auditivo es necesario para proteger el oído de la entrada de insectos, polvo, bacterias… El oído tiene un sistema de autolimpieza por medio de cilios que expulsan la cera excesiva. En algunas personas puede llegar a ser muy abundante y formar tapones. En estos casos se puede ver afectada ligeramente la capacidad auditiva y deberíamos acudir a un profesional para quitarlos.

A pesar de que su uso está muy extendido, los bastoncillos no son lo más adecuado para la higiene de nuestros oídos. Lo que hacemos al utilizarlos es llevar la cera hacia el interior del conducto, dificultando su extracción de forma natural y al mismo tiempo pueden suponer un peligro para nuestros tímpanos. Estos sufren el riesgo de ser perforados por un bastoncillo si los introducimos más de lo necesario.

3. Dentro del oído está el hueso más pequeño del cuerpo

En la parte media de nuestro oído se encuentra una cadena de 3 huesecillos: el martillo, el yunque y el estribo. Este último es el más pequeño del cuerpo humano. Su tamaño está entre los 2,5 y los 3 mm. No por eso es menos importante.

Estos huesecillos se sitúan de manera que actúan como un sistema de palancas que empieza a moverse cuando vibra el tímpano. El primero en recoger el sonido es el martillo. Este dirige el movimiento de la onda sonora hacia el yunque y el estribo, que actúan como un solo hueso. El camino de esta onda sonora, ya amplificada por la acción de los huesecillos, continúa hacia el líquido del oído interno.

Si no tuviésemos estos pequeños huesos en el oído, la mayor parte del sonido no llegaría al oído interno. Por ejemplo, en la otosclerosis, el estribo pierde la capacidad de vibrar y amplificar el sonido. Estas personas manifiestan una pérdida progresiva de audición con afectación inicial de los sonidos más graves.

4. Nos mantenemos en equilibrio gracias al oído

En el oído interno tenemos el sistema vestibular, que nos ayuda, junto con la vista y el sistema propioceptivo, a permanecer de pie y mantener nuestra postura. Si movemos la cabeza, el líquido que tenemos en el oído interno hace que se muevan unos cilios y estos envían la información al cerebro para mover los músculos adecuados para permanecer de pie en ese momento.

En relación a este sentido debemos mencionar el síndrome de Ménière, que es un trastorno que afecta al oído y nos va a provocar crisis de vértigo, acúfenos y pérdida de audición. Estas crisis pueden ser más o menos frecuentes, y en el momento que las padecen estas personas pueden llegar a impedir hacer una vida normal.

5. La Trompa Auditiva equilibra la presión en nuestros oídos

La Trompa de Eustaquio, conocida hoy en día como Trompa Auditiva, conecta el oído medio con la faringe, ayudando a controlar la presión en el oído medio para que el sonido pueda ser transmitido correctamente a través del tímpano y la cadena de huesecillos hasta el oído interno.

Las trompas pueden bloquearse por múltiples causas, entre ellas los cambios de presión, como cuando buceamos o viajamos en avión. Los niños son más propensos ya que su trompa auditiva es más horizontal que en un adulto. Es por ello que padecen más de otitis ya que el drenaje de mucosidad desde el oído medio hasta la faringe es más dificultoso.

Cuando la Trompa Auditiva se obstruye podemos notar dificultades de audición, sensación de oídos tapados, afectación del equilibrio e incluso zumbidos en los oídos. El bostezo, la masticación o la Maniobra de Valsalva ayudan a desobstruir la Trompa Auditiva, pero si el problema persiste es recomendable acudir a un especialista.

6. Nuestro oído interno funciona como un piano

La cóclea o caracol, situada en nuestro oído interno, alberga las células encargadas de la audición. Como las teclas de un piano, distribuidas de más graves a más agudas, en nuestro oído interno los sonidos se organizan de igual manera. Los tonos más agudos se encuentran al inicio de la cóclea y los más graves en la zona más alejada o apical. Es por ello que, con la edad, dejamos de percibir con mayor facilidad los sonidos más agudos.

Nuestro oído interno funciona como un piano

7. Existe una conexión entre la audición y el gusto

Hay un nervio, llamado cuerda del tímpano, que conecta nuestro oído medio con las papilas gustativas encargadas de reconocer los sabores. Por esta razón, tras alguna enfermedad del oído o una intervención quirúrgica en el oído medio, podemos experimentar algún trastorno en el sabor.

Y hablando de sabor… Hay estudios que demuestran que el sonido afecta a nuestra percepción del sabor, y que disfrutamos más de la comida cuando hay música de fondo.

8. El oído nunca duerme

Cuando dormimos nuestros oídos siguen activos debido a un mecanismo de defensa que nos ayuda a permanecer alerta. Es el cerebro el que se encarga de inhibir los sonidos más cotidianos y solamente despertamos si se produce algún sonido distinto al que solemos estar habituados.

Hay estudios que también afirman que el último sentido que se pierde antes de la muerte es el del oído, y que incluso estando en estado crítico, podemos llegar a escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor.

El oído es un sentido tan curioso como desconocido. Cuidar nuestra audición y mantener una correcta limpieza de nuestros oídos, realizando revisiones periódicas, nos ayudará a mantener una buena salud auditiva.