Expertos en audiología Ingrid RubioArtículo escrito por Ingrid RubioGerente de Audiología de Aural Widex

 

Para saber cómo evitar los efectos de la contaminación acústica hay que entender primero qué es, qué la causa y sus repercusiones.

¿Qué es la contaminación acústica? 

Entendemos por contaminación acústica todo aquel sonido no deseado o excesivo que puede tener efectos perjudiciales sobre la salud humana, la vida silvestre y la calidad ambiental.

Las principales causas de la contaminación acústica son aquellas relacionadas con el ruido que se genera con actividades en las zonas industriales, el tráfico en las carreteras, tráfico aéreo y ferroviario, restauración y ocio nocturno.

La contaminación acústica: La amenaza invisible.

Nuestro sistema auditivo normaliza nuestro entorno sonoro diario, tanto si estamos rodeados por sonidos de la naturaleza (canto de pájaros, sonido arroyo, etc.) como si es un entorno urbano donde estamos expuestos al ruido del tráfico, metro, sirena de ambulancias, etc. La cuestión es que acabamos acostumbrándonos porque no podemos “cerrar” nuestros oídos a ellos y de forma natural acabamos interiorizándolos, formando parte de “nuestra banda sonora diaria”.

Esta normalización no tiene que hacer que bajemos la guardia, y tenemos que entender que la exposición a ruidos de forma prolongada puede tener efectos negativos sobre la salud.

¿A qué niveles es nocivo el ruido? 

La  Organización Mundial de la Salud (OMS) define como ruido cualquier sonido superior a 65 decibelios (dB) y establece que este se vuelve dañino si supera los 75 dB y doloroso a partir de los 120 dB. En consecuencia, la OMS recomienda no superar los 65 dB durante el día, e indica que para que el sueño sea reparador el ruido ambiente nocturno no debe exceder los 30 dB.

El hecho de no cumplir con estas recomendaciones y estar expuestos al ruido de forma prolongada puede afectar de distintas formas a la salud pudiendo producir en algunos casos:

  • Pérdida de audición y/o escuchar pitidos en los oídos (acúfenos).
  • Problemas físicos como el aumento de la presión arterial, el ritmo cardiaco.
  • Problemas de tipo psicológico: ansiedad, estrés y/o agresividad.
  • Efectos relacionados con el sueño y con el descanso, que producen consecuencias en la atención y en el rendimiento tanto en la escuela como en el trabajo.

Por lo tanto, el control de la contaminación acústica es importante no solo en el lugar de trabajo si no también en la comunidad.

¿Cúal es la repercusión del ruido y la contaminación acústica? Datos reales. 

  • El 53,6% de la población está expuesta a un nivel de ruido superior a lo recomendado por la OMS para el día y el 71% a lo recomendado por la noche.
  • El 20 % de la población europea, es decir, más de 100 millones de personas, está expuesto a niveles de ruido prolongados que resultan perjudiciales para la salud.
  • El ruido provoca 48 000 nuevos casos de cardiopatía isquémica al año, así como 12 000 muertes prematuras.
  • Se calcula que 22 millones de personas sufren molestias crónicas importantes y que 6,5 millones de personas padecen alteraciones del sueño graves y crónicas. Como consecuencia del ruido de las aeronaves, se calcula que 12 500 niños en edad escolar tienen problemas con la lectura.
  • Según el INE, a nivel nacional, en el año 2019 un 14,1% de personas declaraba problemas de ruidos producidos por vecinos o del exterior. En la UE-28 en el año 2018 este valor fue del 18,3% y en España del 17,0%.

¿Cómo minimizar el impacto del ruido y la contaminación acústica? 

Para hacer frente a este problema es necesario que los gobiernos y administraciones realicen un seguimiento del cumplimiento estricto de las normativas sobre ruido ambiental existentes y que promuevan una mayor concienciación y sensibilización a nivel social.

Según el informe de Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA)  se han realizado algunos progresos en el desarrollo de planes de acción contra el ruido a nivel Europeo, aunque todavía hay mucho camino por recorrer.

A continuación se detallan algunas de las medidas que se aplican para reducir la exposición de las personas a niveles nocivos de ruido:

  • Minimizar el ruido del tráfico instalando asfalto de bajo ruido en las carreteras, utilizar neumáticos silenciosos en los vehículos de transporte público.
  • Construcción de barreras o paneles acústicos absorbentes.
  • Mayor infraestructura para los coches eléctricos en las ciudades,
  • Promover la peatonalización de las calles, habilitar carril bicicleta, para fomentar otras alternativas de movilidad en las ciudades.
  • Habilitar zonas verdes o zonas tranquilas.

A título individual también se puede contribuir con la lucha contra el ruido, tomando las siguientes medidas:

  • Uso de medios de transporte alternativos, evitando el vehículo a motor. Por ejemplo, el uso de la bicicleta, caminar, etc…
  • Controlar los niveles de intensidad de la televisión, o de la música en casa.
  • Al pasear por la calle, evitar hablar en alto o gritar.
  • Evitar el uso de electrodomésticos como la lavadora o el lavaplatos, sobre todo en horario nocturno.
  • Mejorar el aislamiento del hogar.
  • Utilizar la protección individual al estar expuestos a ruidos intensos.
  • Controlar la intensidad al utilizar auriculares para escuchar música.

Fuentes:

https://www.eea.europa.eu/es/highlights/previsiones-de-aumento-del-numero

https://www.euro.who.int/en/health-topics/environment-and-health/noise