Artículo escrito por la Dra. Andrea López Salcedo, otorrinolaringóloga especializada en Otología y Otoneurología del Hospital Clínico San Carlos y en el Instituto IOM.

 

 

El síndrome de Alport es la alteración del grupo de genes encargado de producir el colágeno tipo IV, una proteína que forma parte fundamental de la estructura del riñón, el oído interno y el ojo. Generalmente, muchos de los pacientes afectados van a desarrollar insuficiencia renal, pérdida de audición y problemas oculares.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Alport?

Los síntomas y hallazgos relacionados con el síndrome de Alport se presentan de forma variable, dependiendo en gran medida del gen específico que se altera y del tipo concreto de mutación genética. A continuación revisaremos los signos y síntomas más frecuentes, según el órgano que se encuentre afectado.

  • Riñón: generalmente es la manifestación más temprana de la enfermedad, en la mayoría de sus variantes. Lo más habitual es encontrar restos microscópicos de sangre o proteínas en un análisis rutinario de orina. También es posible presentar orina oscura por la presencia de mayores cantidades de sangre, detectables a simple vista. Esto puede ocurrir especialmente tras esfuerzos físicos o infecciones. A medida que la afectación del riñón progresa, se puede generar un aumento de la presión arterial y disminución paulatina de la función renal. En las formas más comunes del síndrome, esta insuficiencia renal es más grave en hombres, pudiendo llegar a fases muy severas entre los 20 y 40 años de edad.
  • Oído: Típicamente se produce una pérdida de audición en ambos oídos, que no está presente al nacimiento pero que en la mitad de los casos se detecta antes de los 10 años de edad. Ocurre por daño en las membranas de la cóclea, que es el órgano receptor del sonido en el oído interno. En etapas iniciales afecta más a los tonos agudos, pero puede progresar y comprometer la comprensión del lenguaje hablado.
  • Ojo: Son alteraciones menos frecuentes que las dos anteriores, pudiendo comprometer varias estructuras oculares. Uno de cada cuatro enfermos presenta variaciones en la forma o trasparencia del cristalino, algunas de ellas exclusivas del síndrome de Alport y que por tanto sugieren de forma directa el diagnóstico. En un tercio de los casos pueden aparecer anomalías en la retina, que en su gran mayoría no producen síntomas notables.

Formas de herencia familiar

Dependiendo del gen concreto que se encuentre alterado en cada familia, existen diferentes tipos de herencia. El 80% de los casos ocurren por mutaciones en el gen COL4A5, en el cromosoma X, condicionando que la enfermedad sea más grave en hombres que en mujeres. En estas familias todos los hombres afectados desarrollan una enfermedad renal terminal en una ventana de tiempo variable, por lo general antes de la quinta década de la vida.

Una gran parte de los casos restantes presentan igual gravedad de la enfermedad entre hombre y mujeres de la misma familia, sugiriendo un tipo diferente de herencia y alteraciones en otros genes. En estas familias la pérdida auditiva ocurre en la práctica totalidad de los afectados, con mayor frecuencia también de las lesiones oculares típicas.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de Alport?

El diagnóstico del síndrome de Alport consta de dos fases. La primera es la confirmación de la enfermedad y el estudio de los tres órganos afectados. En general se acepta el diagnóstico cuando un niño o paciente joven que presenta sangre en la orina presenta además:

  • Antecedentes de enfermedad renal con sangrado en otros miembros de la familia
  • Disminución de la audición
  • Lesiones oculares
  • Confirmación mediante biopsia. Clásicamente se tenía en cuenta una biopsia de riñón, pero recientemente se han confirmado hallazgos que permiten hacer el diagnóstico en una biopsia de piel, mucho más fácil y segura de realizar

La segunda fase, una vez confirmado el diagnóstico, consiste en el estudio complementario de la familia para definir el tipo de herencia y estimar la severidad de la enfermedad en los diferentes miembros afectados.  Se realiza una entrevista familiar que permite crear un árbol genealógico y así detectar transmisores del síndrome que no desarrollan síntomas.

¿Cuál es el tratamiento del síndrome de Alport?

Dado que se trata de una enfermedad crónica y progresiva, se deben realizar periódicamente controles de presión arterial, análisis de orina, niveles auditivos y exploraciones oftalmológicas.  Se recomienda que los niños lleven una vida normal y especialmente, que reciban todas las vacunas. El estudio audiológico debería iniciarse a los 4 -5 años de edad, con especial atención en aquellos pacientes que tengan un deterioro rápido de la función del riñón. La pérdida auditiva en la mayoría de los casos suele avanzar y luego estabilizarse hasta un nivel en el que es susceptible de corregirse con el uso de audífonos.