JAUME EXPERTOS EN AUDIOLOGÍAArtículo escrito por Jaume Forner,  Gerente de Formación SATEC de Aural Widex

 

Si tuviéramos que valorar cuál ha sido uno de los cambios más significativos de la última década en nuestra sociedad, seguramente pensaríamos en la comunicación y en cómo han cambiado los canales que utilizamos. Las nuevas tecnologías nos han llevado a una comunicación multimedia, donde los impactos visuales y auditivos marcan el ritmo de nuestra interacción. Parte de esa comunicación se da a través de la vía auditiva, procedente de distintos medios tales como las conversaciones cara a cara, llamadas telefónicas, grabaciones, series y películas de televisión, canciones, sonidos del entorno, ruidos, etc. Esta comunicación estará modelada por nuestra capacidad auditiva.

¿Qué es y en qué consiste la discapacidad auditiva? 

Se entiende como discapacidad auditiva la pérdida o anormalidad de una función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo, y tiene su consecuencia inmediata en una discapacidad para oír, lo que implica un déficit en el acceso al lenguaje oral.1

Este déficit auditivo, según el grado, afecta a nuestra comunicación, tanto en el lenguaje oral como con los sonidos que nos ubican en nuestro entorno.

Cuanto más importante sea el grado, mayor desconexión con lo que nos rodea, afectando a nuestra calidad de vida.

¿Qué tipos de discapacidad auditiva existen?

La discapacidad auditiva o hipoacusia está clasificada de la siguiente manera, según BIAP (Bureau Internacional d’Audiophonologie)2.

Audición Normal o normoacusia: de 0dB a 20dB

Pérdida auditiva Leve:  de 21dB a 40dB

El habla con voz normal es percibida, sin embargo, se percibe difícilmente en voz baja o lejana. La mayoría de los ruidos familiares son percibidos.

Pérdida auditiva Moderada:

  • 1er grado: de 41dB a 55dB
  • 2º grado: de 56dB a 70dB

El habla es percibida si se eleva un poco la voz. El sujeto entiende mejor si mira cuando le hablan. Se perciben aún algunos ruidos familiares.

Pérdida auditiva Severa:            

  • 1er grado: de 71dB a 80dB               
  • 2º grado: de 81dB a 90dB

El habla es percibida con voz fuerte cerca del oído. Los ruidos fuertes son percibidos

Pérdida auditiva Profunda:       

  • 1er grado: de 91dB a 100dB                           
  • 2º grado:  de 101dB a 110dB
  • 3er grado: de 111dB a 119dB

Ninguna percepción de la palabra. Solo los ruidos muy potentes son percibidos

Cofosis. Deficiencia auditiva total – La pérdida tonal media es de 120 dB. No se percibe nada.

¿Cómo ayudar a una persona con discapacidad auditiva? 

Evidentemente, la ayuda que precisa un hipoacúsico variará dependiendo de su afectación. Dependiendo del origen de la pérdida auditiva, el problema puede ser paliado por el ORL, a partir de tratamiento, tanto farmacológico como quirúrgico. Cuando no es posible el tratamiento médico, entra en acción el audiólogo protésico, profesional que dará solución a partir de prótesis auditivas. Las prótesis auditivas son la opción más efectiva para paliar la falta de estimulación en la vía auditiva. Existen diferentes tipos de prótesis auditivas, implantables y no implantables. Dentro de las no implantables, son los audífonos los más utilizados para compensar la pérdida auditiva y devolver el input auditivo a nuestro cerebro. Existen diferentes formatos de audífonos, segmentados por su tamaño y ubicación, que se prescriben según las características de la pérdida auditiva y las necesidades del usuario. Cuando el grado y afectación de la pérdida no es suficientemente compensado por este tipo de prótesis, existen otras opciones, las prótesis implantables, los más conocidos son los implantes cocleares, aunque existen otras opciones como los implantes osteointegrados, implantes de oído medio e implantes de tronco cerebral.

Según el tipo, grado y momento de aparición de la sordera, éstas tienen distintas consecuencias sobre el desarrollo lingüístico y condicionarán la orientación y el tratamiento audioprotésico y rehabilitador que será necesario aplicar en cada caso. Junto con la función correctora de las diferentes prótesis auditivas, en ocasiones es recomendable la realización de trabajo logopédico, acción muy beneficiosa que consigue mejorar la comunicación del paciente y con ello su calidad de vida.

Repercusiones de la discapacidad auditiva y solución

Se asume que el deterioro cognitivo, en personas mayores, está producido por un déficit de las facultades mentales relacionado con la edad. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que estos efectos también pueden ser producidos por una deficiencia auditiva no tratada. La sordera tiene también repercusiones psicológicas ya que la comunicación es un aspecto muy importante en nuestra vida y la pérdida de la habilidad para comunicarse con nuestro entorno puede tener graves consecuencias. Todo ello conduce al distanciamiento social, a la disminución de la autoestima, a la inestabilidad emocional, a la ansiedad e incluso a la depresión.3

¿Cómo solucionar los efectos negativos de la pérdida auditiva?

El uso de audífonos puede evitar muchos de los efectos descritos, pudiendo devolver el bienestar psicológico a estos pacientes. Además, las personas mayores sordas que usan audífonos mantienen una mayor estimulación auditiva, ya que los audífonos ayudan a ralentizar el deterioro cognitivo.

 

Referencias bibliográficas

1 La habilitación audiológica/auditiva para niños. American Speach-Language Hearing Association, 2016. p.11369.

BIAP: Clasificación de las deficiencias auditivas

Edwards B:  ‘Cognitive and psycho-social consequences of hearing loss’. ENT & Audiology news, 2009; 18 (4): 96-98.

Beck D L; Sockalingam R: ?Audition, cognition, ageing and listening success?. ENT & Audiology news, 2009; 18 (4): 101-103.

Vuorialho A, Karinen P y cols: ‘Effect of hearing aids on hearing disability and quality of life in the elderly’. Int J Audiol, 2006; 45: 400-405.

McCoy SL, Tun PA y cols: ‘Hearing loss and perceptual effort: downstream effects on older adults’ memory for speech’. Q J Exp Psychol A, 2005; 58: 22-23.

Dalton DS, Cruickshanks KJ y cols: ‘The impact of hearing loss on quality of life in older adults’. Gerontologist, 2003; 43: 661-668.

Kochkin S, Rogin CM: ‘Quantifying the obvious: the impact of hearing instruments on quality of life’. Hear Rev, 2000; 7: 8-34.